Un delicado Conejito y un enérgico Cerdito quieren parecerse el uno al otro. Tras jugar, con pinceles y todo tipo de objetos, a vestirse como si fueran el otro, descubren que cada uno es una obra de arte tal como es.
Esta historia explica la importancia de aceptar las diferencias que nos hacen únicos.




Valoraciones
No hay valoraciones aún.